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En la época de mi padre, salir a cazar significaba coger un cuchillo, un cinturón para cartuchos, un cantimplora y quizá un sándwich o dos metidos en el bolsillo del abrigo. Sencillo, ligero y eficaz.
¿Y hoy en día? Me duele la espalda antes incluso de salir del sendero, y aún no he metido ni un gramo de carne de caza en la mochila.
La verdad es que lo que realmente necesitas en tu mochila depende de la situación, la temporada y tus preferencias personales. También depende de a quién le preguntes: algunas personas apuestan por equipamientos minimalistas, mientras que otras empacan como si fueran a pasar la noche fuera (aunque no sea así).
Lo admito, tiendo a llevar demasiado equipaje. Pero después de uno o dos viajes, analizo detenidamente lo que realmente he utilizado. Si algo no ha servido para nada, normalmente no lo vuelvo a llevar la próxima vez.
Hay algunas cosas esenciales que nunca dejo atrás:
- Un botiquín de primeros auxilios ligero pero completo, con algo más que unas pocas tiritas. Asegúrate de que incluye cosas como molesquín para ampollas y un pequeño torniquete o vendaje de compresión para lesiones graves.
- Una forma de encender fuego (mechero, cerillas o encendedor, idealmente dos métodos distintos), porque nunca se está demasiado preparado para una noche inesperada al aire libre.
- Aperitivos para mantener la energía, especialmente opciones altas en calorías como cecina o frutos secos.
- Agua y un método para purificarla si es necesario, porque mantenerse hidratado es imprescindible para la seguridad y el rendimiento en el campo.
- Tus etiquetas: las he olvidado más de una vez en mi juventud, pero ahora siempre las tengo en mi teléfono, junto con mapas y otra información importante.
No se trata solo de lo que llevas en la mochila, sino también de saber cómo utilizarlo. Tómate tu tiempo para practicar con tu equipo. ¿Sabes encender un fuego con viento? ¿Sabes cómo utilizar todos los artículos de tu botiquín de primeros auxilios? La práctica hace al maestro.
Si voy de caza con un compañero, solemos repartirnos el equipo: uno lleva el hornillo y el otro las bolsas para la caza. Pero eso solo funciona si nos comunicamos con claridad. Lo mejor que puedes hacer antes de salir es hablar sobre lo que hay en cada mochila y asegurarte de que alguien conozca tu plan por si algo sale mal.
Así que, antes de tu próxima cacería, pregúntate: ¿qué es lo que realmente necesito en mi mochila? Tu espalda, y tu compañero de caza, te lo agradecerán.
Francis Reishus es el director del programa de habilidades al aire libre de FWP.

